Se dice de mí

“Una extraña fuerza me atrajo hacia ella”

Una extraña fuerza me atrajo hacia ella, teníamos que conocernos. El destino lo tenía pautado así. Viajaba a la Bienal de Esculturas del Chaco 2016 en micro, y un caballero me pidió el cambio de asiento. Acomodé mis bártulos y comenzó la charla. No paramos. Tomamos champaña, jugamos al bingo y los nombres de colegas en común comenzaron a fluir. Hablamos de notas, proyectos profesionales y de la vida. Rescatamos lo bueno que fue sentarse al lado de alguien “copado” para pasar las más de doce horas de viaje. Cenamos, charlamos y nos reimos mucho. Apagaron las luces y nosotras seguíamos hablando. Se asombró de lo lindo cuando le dije “Reninson cortala” y le corrí la cortina del asiento. Si no hacía eso nos bajaban del micro en medio del campo. Jajaja. No nos separamos más. De a ratos me sentí su guía de viaje a esa experiencia inolvidable que es la Bienal, pero muchos otros me sentí contenida por su experiencia profesional, consejos para que nota salga buena y aguante para que salga a tiempo. Conocerla y aprender a quererla fue una experiencia inolvidable. La Renison ya forma parte de mi vida y mi vocabulario. Cada vez que repito o escucho “la rompemos” una risa, como las tantas que tuvimos en nuestro viaje, se dibuja en mi cara. ¡La quiero!

analia paez

Analía Paez, periodista de la Agencia Telam. Ha recorrido el mundo de la cultura  con sus notas que desde hace catorce años publica en cientos de medios de la Argentina y el mundo.

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Cómo conocí a La Negra

Conocí a Sonia Renison (sí, sí, La Negra), un calurosísimo día de febrero, hace dos años. Fue en una juntada de los compañeros que cruzamos Los Andes a lomo de mula, por San Juan; una de esas reuniones que arrancan antes del mediodía y terminan al otro día.

En los primeros minutos de charla, noté que teníamos dos cosas en común: el cruce y el signo zodiacal. Claro, las dos somos taurinas.

No habrán pasado más de cinco minutos, y con una copita de tinto en la mano, para amenizar el asadito, ella empezó a hablar de la Ruta 40. Entonces la calé al toque, y supe que es una de esas personas que dejan una huella en tu vida.

Hoy, después de muchas charlas compartidas, me doy cuenta de que Sonia ama la 40 porque es como esa mítica ruta. Es intensa, es aventurera, es apasionada, es bella, es divertida, sabe disfrutar, recorre la vida con amigos, te sorprende, puede ser sofisticada y también sencilla, tiene millones de anécdotas, de cada rincón saca una nota y de cada momento, aprende.

Sonia es como la 40, es tuya, es mía, es argentina.”

renison podesta

Lili Podestá, periodista de revista Pronto.

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Cómo conocí a Sonia

Iba a decir que la conocí en el 2009 cuando las dos hacíamos por primera vez el Cruce de Los Andes, es que fue entonces cuando pasamos juntas una semana y compartimos muchas cosas. Pero me acordé que la primera vez que la vi fue un año antes, cuando junto a un grupo de periodistas de Buenos Aires, Sonia llegaba a San Juan para participar de un tour de vinos y bodegas.

Yo tenía que escribir una nota de ese tour para Diario de Cuyo y Sonia había logrado llamar mi atención cuando me dijo: “Es muy importante la visita sobre todo en un momento tan terrible para viña –en invierno y sin hojas-, es importante que la gente sepa que el agua hay que sacarla de pozos para iniciar un trabajo que termina en la botella que se disfruta en familia o con amigos”.

La frase la pintaba, ella siempre veía más allá.

Por entonces era una experta en vinos, y lo sigue siendo, pero no se quedó sólo con eso, porque ella es una buscadora incansable, una antena dispuesta a tomar cualquier señal que la lleve hacia nuevos rumbos, hacia nuevos conocimientos.

En el 2009 compartimos el amor por la montaña y la amistad, a casi 5 mil metros de altura. Su crónica de la ruta de San Martín por Los Andes sanjuaninos, publicada en EL Federal, fue una de las mejores que se escribieron y ella, una de las mejores compañeras. Aún conservo esa revista.

Sonia es una tipa incansable e irradia una energía contagiosa. Escribe libros, da clases en la facultad, mientras sigue recorriendo el país de punta a punta, sus pasos pueden seguirse no solamente en sus publicaciones, sino también en sus blogs, donde siempre hay una historia nueva e interesante, contada con pasión, como sólo ella sabe hacerlo.

Sonia es ese tipo de personas que uno siempre quisiera tener cerca, aunque ella siempre esté viajando.”

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Viviana Pastor, periodista, escritora y expedicionaria de la cordillera de Los Andes, San Juan.

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La Remington (mi preferida máquina de escribir)

Hay una anécdota muy cool y snob, que suelen repetir los afectados advertidos cortazarianos amantes del jazz y el arte de vanguardia (como yo). Un día, para hablar del talentoso poeta comunista-luego-budista y canadiense Leonard Cohen, el legendario Bob Dylan sintetizó: “Sí, todo muy bien. Yo soy Bob Dylan, logré serlo y feliz de ello, pero en realidad hubiera querido ser Leonard Cohen”.

Cambien mi nombre por el de Dylan, y el de L. Cohen por el de Sonia Renison, y repitan íntegra toda la frase anterior. Cuando la conocí a la negra Renison, como le dicen otros, en mi caso prefiero  “La Remington”, yo recién volvía de la convalecencia de un derrame cerebral. Milagrosamente lúcido, milagrosamente vivo.

Nos cruzamos, de alguna manera milagrosamente también, por primera vez (y luego lo seguiríamos haciendo todos los años) en el “almuerzo de los taurinos” del Hotel Inter-Continental, que reúne a periodistas de diferentes medios pero del mismo signo (zodiacal). Ella estaba conmovida de poder estar almorzando conmigo, luego de haber compartido la redacción con mi hermana en aquellos tiempos en que yo estaba en coma. Me sorprendió su sensibilidad un tanto fuera de contexto en ese ámbito de clima que se presumía como más frívolo y evasivo. Tal vez por efectos de la potente medicación posoperatoria y que recién mi cerebro estaba empezando a soldarse de nuevo con las piezas en su lugar, no lograba apreciar hasta que punto estaba charlando con una leyenda.

Una década después, hemos ganado una década en que, entre otras cosas haya logrado percibir ese privilegio. Después nos cruzamos en viajes, en el Aconcagua, junto con mi mujer que fotografiaba también admirada a esta maestra del arte de escribir y viajar, a esta extraordinaria artista de la literatura de viajes. Diez años después de conocerla, y de disfrutar de su obra y de su vida, que es una lección de periodismo en cada detalle de backstage, confirmo una vez más que ella es la mejor cronista de viajes de la Argentina. Es también, para un escritor de ficciones, como yo, un personaje soñado: una escritora excéntrica y aventurera, capaz de imprimir el paisaje y las biografías de miles de seres anónimos en cada párrafo de sus escritos pero también en sus anécdotas cotidianas.

Es “nuestra” Sam Shepard, pero con el semblante de Jessica Lange y el talento y la potencia existencial de Patti Smith.”

Sergio Varela, escritor, periodista gourmet, crítico de arte y crítico de jazz.

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Del Big House a la Tarru 

Pocas veces encontré en mi trabajo una periodista que pusiera tanta pasión por lo que hace como Sonia Renison. Es ese tipo de periodista/productor que va pensando lo que va  a hacer, el trabajo de campo en el que va a investigar, pero también buscando las condiciones necesarias para que eso se concrete de la mejor manera.

Su investigación, casi una road movie, del largo recorrido de la Ruta 40 que fue publicando a lo largo de los años en El Federal es una muestra notable de lo que acabo de decir.

Viajar con ella, leer escuchando su voz, sobre las miles de historias que se entretejen en esta mítica ruta, es un placer único.

Por eso qué mejor que agradecerle su pasión por el país profundo, por la gente común que no suele aparecer en ningún lado, por los artesanos invisibles que construyen nuestra cultura y que, de alguna manera secreta, la sostienen.”

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Fabián Casas

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A la negrita la conocí, después de haber hablado varias veces por teléfono y habernos mandado varios mails, asomada por la ventanilla de un Land Rover, con un turbante blanco en la cabeza, en una cabalgata a la difunta correa del año 2007 y, desde entonces, nos une una amistad que no se puede medir.

Decir que es una periodista de “fierro”, atada a su libretita y birome, despelotada al hablar y escribir y una literata de aquellas llevando las notas al papel.

La negra no tiene desperdicios, amiga fiel, gran compañera, cagona para repetir el Cruce de los Andes, camarada de vinos tintos en noches de filosofía, amiga de botellitas y platitos chiquitos.

Leal a mi provincia, curiosa de detalles. Negra valiosa para el periodismo. Tequieromuchosonita !!!”

pancho marquez

Luis Fernando Márquez (Pancho), Vocero del Gobierno de San Juan.

El blog de Sonia Renison