Música especial en San Juan

En un viaje puede pasar de todo. Pero fue en San Juan, una mañana, cuando me sorprendió una situación que me emocionó hasta el alma.

Sabemos que la Ruta Nacional 40 se mete en San Juan donde desde la historia del terremoto del 44 hasta el solar de Sarmiento, hoy museo Histórico Nacional, son apenas una parte de lo que se puede recorrer entre camino del olivo o del vino.

Porque inauguraron hace poquito el Museo del Bicentenario y apenas unos años atrás, el de bellas Artes, Franklin Rawson. Pero aquí, como a uno no lo encontré y el otro estaba cerrado por ser lunes, fui a un clásico que hace quince años visité un viernes por la noche, después de mucho mucho ripio, y me deleité con un concierto sinfónico.

Se trata del auditorio Juan Victoria inaugurado en 1970. Está impecable. El diseño, la arquitectura y el mobiliario, despojados. Tiene un auditorio para mil personas y está pensado, en las primeras filas, para un público hipoacúsico que permite que sientan la música por ondas.

Pero lo importante es que después de recorrerlo, sentarme en las butacas íntegras de cuero, ver el escenario hermoso, conocí que alberga en su corazón una joya de los instrumentos de la música mundial. Es un órgano alemán de 3565 tubos de cobre, estaño y plomo y de madera, que abarca 44 registros, 3 manuales y una pedalera de dos octavas.

Lo genial es que justo cuando me iba del lugar llegó el maestro en arte musical, Oscar Rodríguez Castillo quien es una de las pocas personas que interpreta música en el órgano. Un encanto, pero además, me acercó una silla junto a él, se acomodó en el banquillo, me contó la historia de una pieza musical del hijo de Bach y me llevó con las notas y acordes a recorrer el mundo. Algo especial que puede pasar en un viaje. Una experiencia para el alma.

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