el shinkal

La puerta hacia el Norte

La RN 40 se sumerge en la historia americana cuando entra a Catamarca. El sitio arqueológico El Shinkal es testigo del período diaguita y del imperio Inka. Realicé la cobertura con Revista El Federal en 2007.

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La tarde cae lenta sobre la Ruta 40 que se aleja de Chilecito y Famatina en territorio riojano, para avanzar hacia el Norte Argentino. De pronto, la cinta de asfalto se vuelve verde con los sauces que se vuelcan sobre el camino y señalan que hay agua cerca. Trepamos un poco la montaña y llegamos a un punto que nos despide de la historia local con el Sitio de Hualco donde hay ruinas pre colombinas y si fuera verano la gente estaría disfrutando de la olla que forma el río un poco más abajo y se ofrece como balneario. La “Costa” -como se le dice en esta región a toda la zona cultivable que se extiende junto a la base de las montañas -, se inicia bajo el arco de San Blas de Los Sauces, un sin fin de pueblos se repiten mientras la RN 40 los atraviesa: Pituil; San Blas; Cuipan; Las Talas; Los Robles; Alpasinche y cruzamos el kilómetros 4005 de la RN 40 y hacemos entrada a Catamarca, al Norte Argentino.

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El sol del Londres

Sintonizamos radios porteñas y en todas se empeñan en hablar del clima, del que reina en el Río de La Plata y comparan Buenos Aires con Londres, por la niebla. Apagamos la radio y reímos, porque estamos a dos minutos de Londres y el sol está a pleno. Es que la RN 40 nos lleva directamente a la ciudad de Londres, en el sur de Catamarca, ciudad fundada como Londres de la Nueva Inglaterra un 24 de junio de 1558, fecha en la que María Estuardo de Inglaterra se casa con Felipe II de España. Fundada y refundada seis veces, si, leyó bien, S-E-I-S. Y para comprender esta historia antes de entrar de lleno, doblamos en la primera plaza, Hipólito Irigoyen, hacia la derecha por una callecita que nos guiará hacia El Shinkal, un sitio arqueológico, declarado Monumento Histórico Nacional y Provincial en 1998. Su nombre se refiere al “shinki” un arbusto que crece en toda la zona.

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El sol aguanta hasta las 20. Frente al Museo de Sitio que está junto a la entrada de las ruinas, Norma Gutiérrez nos recibe. Su familia nació en la zona, “todos de descendencia española, queda muy poco diaguita”, dice y explica que es Técnica en Turismo y va por más. Piensa estudiar la licenciatura y apuesta a su lugar. “Me quedo acá”, sostiene suave pero firme. Le creemos. Le creemos todo lo que dice con su voz dulcísima y profunda. Cada una de sus palabras no se hilvana al azahar. Hay conocimiento, hay sentido. Hay historia.

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Pircas de historia

Las ruinas son consideradas como el punto más al sur donde instalaron los incas. Hay discusiones, claro está. Pero lo cierto es que ahí están. La primera es sobre la “k” o la “c” de El Shinkal. Pero es “indistinto”, aclara Norma en tanto la lengua Quichua era hablada y no hay forma de definir sus letras y el nombre es lo que se interpretó en castellano.

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La segunda es la población que habitó el lugar. Algunos creen que entre mil y dos mil personas. Otros sostienen entre dos mil y tres mil. El predio abarca un kilómetro cuadrado de ruinas reconstruidas. Y aunque para algunos estudiosos los incas no llegaron hasta aquí otros sostienen que ingresaron al país hacia 1470, como precisó el profesor Rodolfo Raffino de la Universidad Nacional de La Plata (ya fallecido) quien trabajó desde los años 90 en la reconstrucción del lugar, además de ser autor de más de setenta obras acerca del tema.

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Durante una conferencia sobre “La Arqueología de Catamarca” que brindó Raffino en 2001, explicó en referencia al Camino del Inca que “los registros arqueológicos indican la construcción de aproximadamente 2500 kilómetros de caminos, y en el territorio catamarqueño aproximadamente entre 400 a 500 km”. En Catamarca no menos de 30 instalaciones responden a la arquitectura incaica.

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Vamos caminando por un sendero repleto de “Shinkis”. Norma cuenta que la reconstrucción se hizo “con las mismas piedras que se hallaron caídas en el lugar”. Las rocas son suaves es como si las hubieran lijado. Y entre una y otra, simplemente apoyadas con calce perfecto, no entra ni un lápiz. “Se supone –señaló Norma en aquel momento  cuando la visitamos—que antes del Inca estuvieron los diaguitas cuyas casas eran subterráneas y con la llegada del Inca se pliegan a su organización que los hace someterse”. Este lugar fue un centro administrativo y de redistribución de riquezas, construido y administrado por el Imperio Inka o Tawantinsuyu a mediados del siglo XV y primer tercio de XVI. El Shinkal de Quimivil respetó el trazado del Cuzco y fue habitado entre 1470 y 1536. Fue asentamiento del Cacique Juan Chemelin y parte del camino del Inca fue utilizado por el invasor Diego de Almagro en 1535 para llegar al Norte Argentino.

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Cae el sol. Desde uno de los miradores de las ruinas se percibe la magnitud del lugar que es imponente. Asoma la luna llena y transforma el lugar. Dan ganas de quedarse allí mirando. Pensando. Pero el viaje sigue. Por la 40 hacia el corazón del Norte Argentino.

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Datos para visitar El Shinkal:

El Shinkal puede visitarse todos los días del año de 8 a 20 hs. Hay paseos de luna llena.

Turismo Catamarca: (03833) – 437791

Dirección de Turismo en Londres: (03835) – 491019

Más info: www.turismo.gov.ar

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