amaicha del valle

Amaicha, lugar de encuentro

Amaicha del  Valle, en Tucumán, es la perla de la Ruta Nacional 40 que en suelo tucumano abarca el tramo más corto. Sólo 55 kilómetros, pero de alto contenido histórico.

Siempre es bueno recordar por si leés acerca de la travesía por la 40 que, de todas las rutas del país, es la que une a la mitad de la Argentina al recorrer once provincias. Son más de 5300 kilómetros que se inician en Cabo Vírgenes, el extremo continental más austral, en Santa Cruz y culmina en La Quiaca, Jujuy, límite con Bolivia. Esto mismo le escribí al colega del sitio Sentí Argentina, al relatarle que la ruta empieza junto al mar y se une en el oeste santacruceño, en Río Turbio a la Cordillera de Los Andes que no abandona jamás hasta tocar Bolivia. Pero es en la provincia de  Tucumán, donde son apenas 55 kilómetros que la surcan y abarca en su corredor a la ciudad de Amaicha del Valle y, ahí nomás, resguarda la historia.

amaicha del valle

Los Amaichas fueron los primeros en ser reconocidos como tales. Así lo señala la Cédula Real de la Corona de España de 1716 cuando les devolvió la propiedad de las tierras en 120 mil hectáreas en Incalilla un paraje cercano que fue el primer asentamiento de la comunidad.  Los primeros españoles pisaron este suelo en 1534.  Fueron 279 años de luchas calchaquíes. Hay que pensar que las 60 mil almas diaguitas vivían en los 25.500 kilómetros cuadrados que con una longitud de 300 abarcan los Valles Calchaquíes que después fueron divididos políticamente en provincias. Fue la mayor cultura pre hispánica del norte argentino y de allí sus testimonios con la Ciudad Sagrada de los Quilmes; Ciudacita; Candelaria; Ciénaga.

amaicha del valle

 

Hoy cuando uno llega a Amaicha, promete 365 días de sol en un cartel de la plaza San Martín. Si fallara el pronóstico, el turista será congraciado con un día de alojamiento gratis por cada día sin febo. Uno de los lados y toda la cuadra está “techada” con “symbol”, una enramada hecha con una planta que crece junto a los ríos y se usa para cestería. Es por donde pasan las carrozas de la Fiesta de la Pachamama  que se hace cada febrero en coincidencia con la época de carnaval. Hay candidatas al cargo de Madre Tierra, que a diferencia de los reinados de otras fiestas de provincias, donde son jóvenes o como las blondas de televisión llamadas reinas, aquí son las ancianas del pueblo. Ni rubias ni morochas. Porque la importancia de la elegida reside justamente en su sabiduría, experiencia y cultura de la vida. Una distinción por haber vivido tanto. En 2016 tuvieron su fiesta 68.

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Sebastián Pastrana es un Amaicha de ley. Estudió, se preparó y dirige su hostal Sumajpacha y las travesías por su propio territorio. Con su jeep y su moto enduro estuvo al pie del cañón, los dos meses previos a la filmación de la película Aballay, candidata al Oscar. Incluso actúa en el film de Fernando Spiner. Y es, justamente en este escenario natural donde se realiza una de las travesías más especiales: Tiu Punco. Recorrer el arenal de montañas arcillosas donde Pastrana como guía de lujo explica la importancia de la naturaleza, cada planta, cada forma de vida y las costumbres de los puesteros que viven salpicados en el camino. La huella se marca apenas en la tierra seca. Los arbustos achaparrados señalan la falta de agua. Y sin embargo, es un sueño el viaje hasta la montaña. Una experiencia con la sabiduría de quienes cuentan la historia de sus ancestros. Hay que agendar que cada 29 de agosto en Tiu Punco es la Fiesta de la Pialada. Una arriada general que la comunidad organiza para verificar el ganado, el estado en que se encuentra y contabilizar  los animales. Un espectáculo. Tiu Punco significa Puerta del Arenal en Quechua. Uno de los parajes, El Remate, es un pequeño cañón donde caen las aguas que llegan desde las montañas y dan vida al pueblo y otro paraje al que la comunidad llama “Paraíso”.  Un viaje de culto es llegar para el solsticio de invierno,  noche del 20 de junio  se aguarda  en la montaña para recibir el primer rayo del sol del nuevo día. Hay que ir, compartir y sentir.

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El detalle:  que sean “comuneros” los Amaicha significa, entre otras cuestiones, que la tierra es de la comunidad y cada uno tiene su parcela a la que debe explotar. Si durante dos años la mantiene ociosa vuelve a manos de la comunidad que define los pasos a seguir.

Más info:

Para leer: “Amaicha Ceremonia de Vida” (1996) / “Los Quilmes Contamos Nuestra Historia” (2006) / Tesis de la Lic. Mariana Vignoli.

Sitios Arqueologicos: El Paso (Quilmes) y pegadito hacia el sur, Fuerte Quemado, data de 900 ac.

En julio se hace la fiesta del vino artesanal.

www.sumajpacha.com – (0381) 15 6 743596

www.tucumanturismo.gov.ar

2 pensamientos en “Amaicha, lugar de encuentro”

  1. Todo muy lindo ver leer nuestra historia Amaicha del Valle yo digo pueblo olvidado somo discriminado del gobierno de turno en una palabra todos los gobiernos q lastima q no se valore la cultura ni la historia misma de amaicha

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